Tengo 30 años y me encanta decirlo….

“En breve dejaras de ser joven” o “Lo divertido ya se acabó…” frases, que he escuchado más de una vez estos últimos meses. ¿Treinta y sin anillo en el dedo? ¿Treinta y sin saber dónde pasarás los próximos diez años? TREINTA. TREINTA. TREINTA. Una cifra que parece marcar la gran diferencia para tantas mujeres y que muchas temen cumplir como si implicase el final de su juventud. Algunas ya querían estar casadas y con hijos. Otras se imaginaron en un puestazo y siguen de becaria.

TREINTA. Uff… ¡y yo con estos pelos!

Psst… os contaré un secreto: No es para tanto. La verdad es que cumplir los treinta es lo más.

Tengo 30 años y me encanta decirlo. ¿Por qué?

Somos más sesssssssi qué nunca

Un chico una vez me dijo: “Qué edad más peligrosa” – me quedé un poco en blanco y le pregunté a qué se refería. “Pues las mujeres que rondan los treinta tienen un abanico que no veas. Son poderosas y vuelven locos a los hombres de 20 a 50…”. Me pareció uno de los piropos más gracioso y simpáticos que había escuchado nunca. Y lo mejor: ese hombre tenía toda la razón del mundo.  A los 30 hemos dejado de ser niñas pero aun no somos señoras. Somos atractivas, seguras y si nos da la gana, nos comemos el mundo entero…

No more drama

Hace unos días lo estuve hablando con una amiga que conozco desde hace muchísimos años. A los treinta todo parece más fácil, ¿no? Le damos menos importancia a las tonterías, ya no nos enfadamos con tanta facilidad y sobre todo: nos damos cuenta que muchas veces tampoco es para tanto.

¡Qué alivio!

Nos podemos permitir gustazos

Cuando recuerdo los tiempos de estudiante, admito que me la he pasado bien. Si. Pero seamos sinceras: ahora que trabajamos, nos podemos permitir cosas, que en su momento no podíamos. El bolso que tanto nos gusta, una escapadita con amigos y/o tu pareja o simplemente salir a cenar y de copas el fin de semana sin preocuparse por el examen el lunes. Estamos más libres a hacer que nos plazca y darnos esos gustazos que marcan la diferencia.

Somos conscientes

A los treinta años nos cuidamos, respetamos y queremos más que nunca. Somos conscientes de lo que tenemos y de lo que somos. ¡Y eso se nota!

Todos los “peros” y los “es que…” no valen la pena ni siquiera escucharlos, chicas. No hay presión ni hay obligación para nada.

El único deber que tenemos con este mundo, es ser buena con nosotras y los demás y nunca olvidarnos de ser feliz…

Así que si te toca cumplir los treinta años o ya los has cumplido, ¡disfrútalo!  Cómo todas las edades, hay que vivirla con ganas y a sabiendas que es una etapa maravillosa…

¿Se te ocurren más razones?  ¡Compártelas en un comentario!

Porque compartir es vivir…

Babum – la traducción de mi libro

Hace unos meses tomé la decisión de trabajar en la traducción de mi libro y por fin está hecho. La traducción está lista y ahora lo que me falta son unos pocos retoques, la corrección final y ya el inicio con la editorial. A ver qué tal me sale. ¿Queréis echarle un ojito a unas páginas y decirme que os parece? Pues vamos allá…

Extracto de Babum

III. ¡Deja de pensar y vive!

8.

¿Pero cómo es posible que el tiempo pase tan de prisa? Una pregunta que me hacía un montón de veces, sobre todo aquí en Madrid. El tiempo parecía arena corriendo entre mis dedos y como no era capaz de pararlo, intentaba concentrarme en las ganancias que obtuve a lo largo de las semanas y meses. Las experiencias, las impresiones, la gente…

Una de las personas más inspiradoras que he conocido, sin duda era Regina Capdevila, la chica cordobesa con la que compartí mesa en el AVE. Tenía tanta energía positiva, qué solo al mirarla, sentía  ganas de sonreír. Hace pocos años había decidido darle un cambio a su vida y montar su propio negocio. “Que quieres que te diga… no estaba feliz y sabía que tenía que cambiar algo… No tenía ni idea de nada… pero lo hice…” confesó y la verdad era que le había ido muy bien. Hoy en día no solo maquilla novias, que ya por sí es un trabajazo y lo hace con toda la pasión del mundo, también ofrece cursos de maquillaje y hasta trabaja en rodajes de grandes marcas, reportajes para revistas y mucho más. La admiraba tanto por su valentía y esa fuerza que hacía falta, al sacar adelante un proyecto nuevo, que me hacía reflexionar sobre mi misma.

¿Qué era lo que YO realmente quería? Siempre pensaba que lo más importante para mí era la estabilidad, tener una familia, un trabajo fijo y si era posible, todo lo antes posible, en tiempo record. Ahora me estaba dando cuenta, que me perdía lo más valioso: la vida. Me perdía mirar el cielo azul por un rato, respirar profundo y pensar en tonterías. Me perdía hacer cosas que me gustaban, por enfocar tanto las metas que yo misma me ponía en mí día a día. Me perdía sentirme viva, apasionada, completa. ¿A qué estás esperando, Cindy? ¿Vas a regresar a Alemania, entrar en una multinacional y dejar que todo suceda?

Dejar que las cosas sucedan… Mucha gente no era consciente de lo poco que tomaba las riendas de su vida y solo aceptaba que las cosas sucedan a su alrededor. Vida… otro termino o más bien un concepto indeterminado. Había algunos, para los que la vida significaba levantarse todos los días y sobrevivir, trabajar, preocupaciones, dormir y poco más. Pero la vida era muchísimo más que eso. Era levantarse con una sonrisa al escuchar cantar los pájaros o sentir los primeros rallos de sol. Era pasear por las calles, escuchando sus canciones favoritas. Era estar consciente de lo privilegiados que estábamos por tenerlo todo. Era sentir agradecimiento y amor.

En las pocas semanas que conocía a Rico, me di cuenta de que me faltaba algo esencial en mi vida. Rico… que difícil se me iba hacer olvidarlo… Desde nuestra vuelta de Córdoba y nuestro encuentro de fiesta, lo notaba aún más cercano. La pasión incondicional que sentíamos el uno por el otro, fue… digamos… complementado por un cauteloso cariño. Ambos sabíamos, que todo era pasajero, que en pocas semanas me iba a regresar y probablemente no nos íbamos a ver nunca más. Sin embargo o quizás precisamente por eso intentábamos disfrutar sin darle tantas vueltas a las cosas. Total… la vida era demasiado corta, ¿no?

“¿Quieres venirte a Barcelona? La semana que viene estaré ahí unos días y… no se… podrías” ni lo dejé terminar la frase.

“Vale, voy”.

Cómo sabe la vida a partir de los 50…

Muchas mujeres seguramente han pensado alguna vez, que a partir de los 50 años has vivido y experimentado todo lo que hay que experimentar. Cuando digo todo, me refiero a que has sido niña, adolecente, esposa, amante, quizás divorciada, y algunas hasta ya son abuelas. La vida ya tiene otro sabor, lleno de experiencia y con un toque de sabiduría.

Muchas son felices y aprecian sus vidas. Pero también existen las que solo la aceptan y prefieren no pensarlo demasiado.

Otras mujeres evolucionan diferente y desean otra cosa, sienten que hay algo más que vivir y experimentar. Yo pertenezco a ese segundo grupo y me veo afortunada por ser así. Pero admíto que también implica problemas y sufrimiento.

Cuando notas que después de muchos años algo en tí ha cambiado, que el amor se ha ido y tienes a tu lado a alguien que quieres de corazón pero para tí es mas un amigo que una pareja, sufres. Tu sufres, el sufre y ambos saben que esto no tendrá un final feliz… Tu sientes que no puedes complacerlo y le haces daño. Cuando ya no puedes darle lo que el desea y espera de ti como esposa, el sufrimiento llega a un punto insoportable. En ese momento te armas de fuerzas y terminas esa relacion.

¿Soledad o libertad?

Actualmente vivo sola . En estos momentos  me siento como un pajaro cuando le abren las puertas de la jaula de oro en la que se encontraba. LIBERTAD! Ahora soy libre – libre como el viento… Hoy en día disfruto de lo fresco del aire que respiro , el cantar de los pajaros cuando corro en el bosque. El sonido del agua cuando paseo por el rio.

Siempre digo que a partir de los 50 nos lo podemos permitir todo. ¿Que tenemos ya que perder?

Vivír cada momento con plenitud, con gusto .

Eso sí, sin olvidar tu escencia, el quien eres.

Yo soy una mujer de familia , y desde que tengo uso de razon siempre permanecí en compañia. ¡Si ! Les confieso que siempre he pensado que necesitaba a alguién a mi lado y que no era fácil andar por la vida sola. Siempre he dicho: Como un perro sin dueño… Hoy pienso un poco distinto y he visto que es mejor estar sola que mal acompañada o infeliz.

De todas formas quiero dejar claro que no es mi intención cerrarme al amor.

Creo que cada uno de nosotros necesitamos de un gesto cariñoso, de una palabra bonita, alguien quien te coloque la mano en los hombros y te consuele cuando estés triste. Alguien quien se ría contigo cuando estés feliz. Alguien con quien COMPARTIR! Creo que para el inicio de una nueva etapa, el tiempo es el mejor amigo . Así que esperaré con paciencia…

Este verano disfruté de cada rayo de sol y trato de no pensar en lo que dejé atrás, trato de no presionar el futuro.  Intento concentrarme en el PRESENTE.

En ser feliz.