Babum – la traducción de mi libro

Hace unos meses tomé la decisión de trabajar en la traducción de mi libro y por fin está hecho. La traducción está lista y ahora lo que me falta son unos pocos retoques, la corrección final y ya el inicio con la editorial. A ver qué tal me sale. ¿Queréis echarle un ojito a unas páginas y decirme que os parece? Pues vamos allá…

Extracto de Babum

III. ¡Deja de pensar y vive!

8.

¿Pero cómo es posible que el tiempo pase tan de prisa? Una pregunta que me hacía un montón de veces, sobre todo aquí en Madrid. El tiempo parecía arena corriendo entre mis dedos y como no era capaz de pararlo, intentaba concentrarme en las ganancias que obtuve a lo largo de las semanas y meses. Las experiencias, las impresiones, la gente…

Una de las personas más inspiradoras que he conocido, sin duda era Regina Capdevila, la chica cordobesa con la que compartí mesa en el AVE. Tenía tanta energía positiva, qué solo al mirarla, sentía  ganas de sonreír. Hace pocos años había decidido darle un cambio a su vida y montar su propio negocio. “Que quieres que te diga… no estaba feliz y sabía que tenía que cambiar algo… No tenía ni idea de nada… pero lo hice…” confesó y la verdad era que le había ido muy bien. Hoy en día no solo maquilla novias, que ya por sí es un trabajazo y lo hace con toda la pasión del mundo, también ofrece cursos de maquillaje y hasta trabaja en rodajes de grandes marcas, reportajes para revistas y mucho más. La admiraba tanto por su valentía y esa fuerza que hacía falta, al sacar adelante un proyecto nuevo, que me hacía reflexionar sobre mi misma.

¿Qué era lo que YO realmente quería? Siempre pensaba que lo más importante para mí era la estabilidad, tener una familia, un trabajo fijo y si era posible, todo lo antes posible, en tiempo record. Ahora me estaba dando cuenta, que me perdía lo más valioso: la vida. Me perdía mirar el cielo azul por un rato, respirar profundo y pensar en tonterías. Me perdía hacer cosas que me gustaban, por enfocar tanto las metas que yo misma me ponía en mí día a día. Me perdía sentirme viva, apasionada, completa. ¿A qué estás esperando, Cindy? ¿Vas a regresar a Alemania, entrar en una multinacional y dejar que todo suceda?

Dejar que las cosas sucedan… Mucha gente no era consciente de lo poco que tomaba las riendas de su vida y solo aceptaba que las cosas sucedan a su alrededor. Vida… otro termino o más bien un concepto indeterminado. Había algunos, para los que la vida significaba levantarse todos los días y sobrevivir, trabajar, preocupaciones, dormir y poco más. Pero la vida era muchísimo más que eso. Era levantarse con una sonrisa al escuchar cantar los pájaros o sentir los primeros rallos de sol. Era pasear por las calles, escuchando sus canciones favoritas. Era estar consciente de lo privilegiados que estábamos por tenerlo todo. Era sentir agradecimiento y amor.

En las pocas semanas que conocía a Rico, me di cuenta de que me faltaba algo esencial en mi vida. Rico… que difícil se me iba hacer olvidarlo… Desde nuestra vuelta de Córdoba y nuestro encuentro de fiesta, lo notaba aún más cercano. La pasión incondicional que sentíamos el uno por el otro, fue… digamos… complementado por un cauteloso cariño. Ambos sabíamos, que todo era pasajero, que en pocas semanas me iba a regresar y probablemente no nos íbamos a ver nunca más. Sin embargo o quizás precisamente por eso intentábamos disfrutar sin darle tantas vueltas a las cosas. Total… la vida era demasiado corta, ¿no?

“¿Quieres venirte a Barcelona? La semana que viene estaré ahí unos días y… no se… podrías” ni lo dejé terminar la frase.

“Vale, voy”.

Valientes o no, todos los tenemos: Miedos

Yo siempre creí que era una chica valiente y con una autoestima bastante alta. “Si yo puedo con todo”, solía decir. Cuando entré en un círculo de mujeres, empecé a comprender el significado de lo que llamamos consciencia. Y no. No era tan valiente como siempre pensaba…

Nadie lo sabía…

Quiero contaros una cosita sobre mí. En 2015 estuve pasando por unos momentos un poco difíciles (tanto a nivel profesional como a nivel privado) y decidí escribir un libro. “Uff… otra chica más en búsqueda del protagonismo” pensará alguno de vosotros. Pero la verdad es que ni siquiera se lo conté a mi propia mamá ni a mi mejor amiga.  Escribí Babum para mí. Para mí solita. Después de haberlo terminado y tener un poco más de claridad sobre lo que realmente quería, diseñé la portada y pensé “Pues nada… ya que está, lo publicas, ¿no?”. Lo hice bajo un seudónimo y seguí sin contárselo a nadie. El tiempo pasó y empezaron a entrarme correos de mujeres que habían leído mi libro y se sentían identificadas conmigo y mi historia. “¿Cuándo sacarás la segunda parte?” me preguntaban y decidí hacerlo, escribí la segunda parte de “Babum”.

Reflexionar no es tan fácil

El año pasado quedé con mi amiga Regina para tomar unas cañas y ella me comentó algo sobre ese grupito maravilloso de mujeres, que compartían el sueño de empoderarse mutuamente. “Qué bonito” pensé. “Quizás podré aportar algo bueno” y claro que entré.

Creo que esta decisión ha sido una de las mejores que he tomado en mi vida y tengo que admitir que en vez de haber aportado siento que he recibido muchísimo de las mujeres que forman parte de este movimiento. La fase inicial consiste en quemar sus miedos, lo que implica una profunda reflexión.

“Pero… ¡Si yo no tengo miedos!” ¿Ah no?

Si realmente era tan valiente… ¿Por qué no le había contado a nadie lo de mi libro? No lo sabía y la verdad era que nunca me lo había preguntado. ¿Cómo podía ser que no cuestionaba más mi comportamiento al respecto? En fin. Tras alguna que otra reflexión descubrí que mis miedos principales eran los miedos de ser juzgada y de fracasar. Si nadie sabía que había escrito un libro, nunca se iban a enterar si resultaba ser una mier**, ¿no? Pero si tanto temía el fracaso, ¿Qué decía eso sobre mí? Si no era capaz de tragarme algunos comentarios burleteros, ¿no implicaba una falta de seguridad?

Miedos

Lo que no debemos olvidar es que los miedos al final no son nada más que una idea en nuestra cabeza, algo irreal que nunca ha ocurrido y probablemente no va a ocurrir. Y aun así muchas veces les damos muchísimo más poder de lo que deberíamos, por falta de consciencia, falta de reflexión. Yo por mi parte he tomado la decisión de olvidarme de mis miedos y quemarlos de verdad. Le dí mi libro a mi madre, mi tía y a mis mejores amigas (probablemente el paso más difícil para mí). Además he abierto una cuenta de Instagram hace unos meses y la semana pasada he terminado la traducción de Babum al castellano (!!!).

Al final todo está saliendo cómo debía salir… Mi historia le está llegando a un montón de mujeres y si al final consigo que algunas de ellas no cometan los mismos errores que yo y le hagan más caso a su corazón, pues… me compensará por todos los comentarios o las críticas que podrían llegar… (o no… 😉 )