Siempre que estés mal…

Siempre que estés triste, enfadada o simplemente desanimada, recuerda que estos sentimientos son algo pasajero. Tienes tanto por delante, tanto por vivir, experimentar, sentir.

Y serás feliz. Porque te lo mereces.

¿Cuántas veces?

¿Cuántas veces olvidamos lo que realmente cuenta?

¿Cuántas veces permitimos que las circunstancias o las actitudes de los demás influyan en nuestro estado de ánimo?

¿Cuántas veces nos dejamos nublar la vista?

¿Cuántas veces se nos escapa lo que tenemos por concentrarnos en lo que no?

Eres merecedora

Te mereces el disfrute de cada rayo de sol que entra por tu ventana por las mañanas.

Te mereces esa sensación en el pecho cuando sales y tomas una bocanada de aire fresco.

Te mereces ese viaje, ese capricho, ese postre.

Te mereces bailar, cantar, reír y chillar hasta que te falle la voz.

Siempre que estés mal…

… recuerda que te mereces ser feliz.

Tengo 30 años y me encanta decirlo….

“En breve dejaras de ser joven” o “Lo divertido ya se acabó…” frases, que he escuchado más de una vez estos últimos meses. ¿Treinta y sin anillo en el dedo? ¿Treinta y sin saber dónde pasarás los próximos diez años? TREINTA. TREINTA. TREINTA. Una cifra que parece marcar la gran diferencia para tantas mujeres y que muchas temen cumplir como si implicase el final de su juventud. Algunas ya querían estar casadas y con hijos. Otras se imaginaron en un puestazo y siguen de becaria.

TREINTA. Uff… ¡y yo con estos pelos!

Psst… os contaré un secreto: No es para tanto. La verdad es que cumplir los treinta es lo más.

Tengo 30 años y me encanta decirlo. ¿Por qué?

Somos más sesssssssi qué nunca

Un chico una vez me dijo: “Qué edad más peligrosa” – me quedé un poco en blanco y le pregunté a qué se refería. “Pues las mujeres que rondan los treinta tienen un abanico que no veas. Son poderosas y vuelven locos a los hombres de 20 a 50…”. Me pareció uno de los piropos más gracioso y simpáticos que había escuchado nunca. Y lo mejor: ese hombre tenía toda la razón del mundo.  A los 30 hemos dejado de ser niñas pero aun no somos señoras. Somos atractivas, seguras y si nos da la gana, nos comemos el mundo entero…

No more drama

Hace unos días lo estuve hablando con una amiga que conozco desde hace muchísimos años. A los treinta todo parece más fácil, ¿no? Le damos menos importancia a las tonterías, ya no nos enfadamos con tanta facilidad y sobre todo: nos damos cuenta que muchas veces tampoco es para tanto.

¡Qué alivio!

Nos podemos permitir gustazos

Cuando recuerdo los tiempos de estudiante, admito que me la he pasado bien. Si. Pero seamos sinceras: ahora que trabajamos, nos podemos permitir cosas, que en su momento no podíamos. El bolso que tanto nos gusta, una escapadita con amigos y/o tu pareja o simplemente salir a cenar y de copas el fin de semana sin preocuparse por el examen el lunes. Estamos más libres a hacer que nos plazca y darnos esos gustazos que marcan la diferencia.

Somos conscientes

A los treinta años nos cuidamos, respetamos y queremos más que nunca. Somos conscientes de lo que tenemos y de lo que somos. ¡Y eso se nota!

Todos los “peros” y los “es que…” no valen la pena ni siquiera escucharlos, chicas. No hay presión ni hay obligación para nada.

El único deber que tenemos con este mundo, es ser buena con nosotras y los demás y nunca olvidarnos de ser feliz…

Así que si te toca cumplir los treinta años o ya los has cumplido, ¡disfrútalo!  Cómo todas las edades, hay que vivirla con ganas y a sabiendas que es una etapa maravillosa…

¿Se te ocurren más razones?  ¡Compártelas en un comentario!

Porque compartir es vivir…

¡Primero Yo! – La relación tóxica

Porque las relaciones tóxicas hieren en vez de curar, suprimen en vez de darte alas y te hacen llorar en vez de sonreir…

… Hoy comparto con vosotras la historia de mi amiga Belén. Una mujer que ha estado atrapada en una relación durante mucho tiempo…

Había regresado del sur hace unas horas, traía dos maletas; una de ropa y la otra llena de heridas en el alma, golpes en el corazón y maltratos de distintas maneras. Quería tirar la maleta al vacío y dejar que se hunda en lo más profundo del océano; ya no podía con tanta carga.

Tenía 10 kilos menos, la cara demacrada, se notaban mis huesos, todo lo que comía lo quería devolver, en algunas ocasiones me salía sangre de las encías. Juraría que me estaba muriendo lentamente. Dejé de ver a mis amigas, ya no me vestía como antes, no sonreía y la luz de mis ojos cada vez se opacaba más.

Aposté una y otra vez por mi relación por más que yo sabía la verdad, yo amé, yo me entregué, yo dejé todo por mi relación; aun sabiendo que me estaba hundiendo sola, aun sabiendo el huracán que se venía me quedaba ahí siempre contigo. ¿Qué pasó? ¿En qué momento el hilo de respeto, amor y confianza se rompió?

Estaba en la misma mierda, donde no existe paz, no hay luz, no puedes ni reír porque más puede la tristeza que la alegría, no creía poder salir de ahí, ya había tirado la toalla y me rendí, no me importaba nada, los días pasaban, la vida se me iba en cada amanecer y mi vida la robaste en un segundo; ya no existía ni para ti ni para mí.

Vinieron los golpes, las tapadas de moretones con mi sweater, nadie se daría cuenta de lo que estaba pasando, nadie al mirarme se daba cuenta que pedía a gritos que me ayuden, nadie sabía la pesadilla que vivía.

La última vez que nos vimos no sabías que te dejaría, la última noche que pasamos, el último beso, los últimos buenos días y el último hasta pronto; con todo el dolor que sentía yo me despedía de ti para siempre porque entendí que vine a ser feliz.

Fue un hasta nunca, un vuela alto y se feliz, ya sabía lo que se venía  por mi lado; noches, mañanas, días eternos pero lo logré. Ahora estoy más fuerte que nunca, he vuelto a sonreír, mis ojos volvieron a brillar, traigo muchas ganas de vivir el día a día, con buenas energías y una vez más preparada para lo que venga.

Me caí y me levanté, me volveré a caer muchas veces más pero ya sé por dónde caminar; ya sé por dónde ir y ahora sólo prometo no volver a callar algo así, prometo decir lo que siento y pienso, prometo amarme y respetarme, prometo disfrutar mis días y reír a carcajadas pero lo más importante prometo ser feliz.

                                                                                                                                                   BELUGENSO

Si queréis ver más de esta maravillosa mujer que dió el paso a compartir sus sentimientos con nosotras, echádle un vistazo a su perfil de Instagram.

¿Te ha gustado? También puedes leer mi artículo sobre el por qué el amor no duele.

Babum – la traducción de mi libro

Hace unos meses tomé la decisión de trabajar en la traducción de mi libro y por fin está hecho. La traducción está lista y ahora lo que me falta son unos pocos retoques, la corrección final y ya el inicio con la editorial. A ver qué tal me sale. ¿Queréis echarle un ojito a unas páginas y decirme que os parece? Pues vamos allá…

Extracto de Babum

III. ¡Deja de pensar y vive!

8.

¿Pero cómo es posible que el tiempo pase tan de prisa? Una pregunta que me hacía un montón de veces, sobre todo aquí en Madrid. El tiempo parecía arena corriendo entre mis dedos y como no era capaz de pararlo, intentaba concentrarme en las ganancias que obtuve a lo largo de las semanas y meses. Las experiencias, las impresiones, la gente…

Una de las personas más inspiradoras que he conocido, sin duda era Regina Capdevila, la chica cordobesa con la que compartí mesa en el AVE. Tenía tanta energía positiva, qué solo al mirarla, sentía  ganas de sonreír. Hace pocos años había decidido darle un cambio a su vida y montar su propio negocio. “Que quieres que te diga… no estaba feliz y sabía que tenía que cambiar algo… No tenía ni idea de nada… pero lo hice…” confesó y la verdad era que le había ido muy bien. Hoy en día no solo maquilla novias, que ya por sí es un trabajazo y lo hace con toda la pasión del mundo, también ofrece cursos de maquillaje y hasta trabaja en rodajes de grandes marcas, reportajes para revistas y mucho más. La admiraba tanto por su valentía y esa fuerza que hacía falta, al sacar adelante un proyecto nuevo, que me hacía reflexionar sobre mi misma.

¿Qué era lo que YO realmente quería? Siempre pensaba que lo más importante para mí era la estabilidad, tener una familia, un trabajo fijo y si era posible, todo lo antes posible, en tiempo record. Ahora me estaba dando cuenta, que me perdía lo más valioso: la vida. Me perdía mirar el cielo azul por un rato, respirar profundo y pensar en tonterías. Me perdía hacer cosas que me gustaban, por enfocar tanto las metas que yo misma me ponía en mí día a día. Me perdía sentirme viva, apasionada, completa. ¿A qué estás esperando, Cindy? ¿Vas a regresar a Alemania, entrar en una multinacional y dejar que todo suceda?

Dejar que las cosas sucedan… Mucha gente no era consciente de lo poco que tomaba las riendas de su vida y solo aceptaba que las cosas sucedan a su alrededor. Vida… otro termino o más bien un concepto indeterminado. Había algunos, para los que la vida significaba levantarse todos los días y sobrevivir, trabajar, preocupaciones, dormir y poco más. Pero la vida era muchísimo más que eso. Era levantarse con una sonrisa al escuchar cantar los pájaros o sentir los primeros rallos de sol. Era pasear por las calles, escuchando sus canciones favoritas. Era estar consciente de lo privilegiados que estábamos por tenerlo todo. Era sentir agradecimiento y amor.

En las pocas semanas que conocía a Rico, me di cuenta de que me faltaba algo esencial en mi vida. Rico… que difícil se me iba hacer olvidarlo… Desde nuestra vuelta de Córdoba y nuestro encuentro de fiesta, lo notaba aún más cercano. La pasión incondicional que sentíamos el uno por el otro, fue… digamos… complementado por un cauteloso cariño. Ambos sabíamos, que todo era pasajero, que en pocas semanas me iba a regresar y probablemente no nos íbamos a ver nunca más. Sin embargo o quizás precisamente por eso intentábamos disfrutar sin darle tantas vueltas a las cosas. Total… la vida era demasiado corta, ¿no?

“¿Quieres venirte a Barcelona? La semana que viene estaré ahí unos días y… no se… podrías” ni lo dejé terminar la frase.

“Vale, voy”.

Ella – “La mejor versión de mi” – una de las experiencias más bonitas que te puedes regalar

Sábado por la mañana, unas treinta mujeres que, sin conocerse de nada, ya comparten una cosa: la curiosidad sobre lo que las espera ese día. Y no va a ser lo único que compartirán…

Pero vamos paso a paso.

Ella – “La mejor versión de mi”

Ella, el evento organizado por Claudia OsborneSonia Terol y Yessica Fernández-Cruz, se dirige a aquellas mujeres que sienten curiosidad por su interior, quieren trabajar su mente y prepararse para una vida más consciente. ¿Cuáles son mis creencias? ¿De qué manera me limitan? Y sobre todo: ¿Cómo puedo cambiarlas?

¿Suena curioso? ¡Lo es! Y la verdad es que al ir a este evento no tenía idea de lo que me esperaba y he ido con cero expectativas. Lo que me encontré, me dejó boca abierta. Para empezar, la cantidad y variedad de mujeres: Éramos unas treinta chicas (o más) y de todas las edades. “Cuanta belleza” decía Sonia al saludarnos después de unos pocos minutos y tenía toda la razón del mundo.

Las presentaciones de Claudia y Yessi,  sus preguntas y también sus anécdotas personales nos hicieron pensar, reír y sentirnos cómodas. Pero sobre todo nos ayudaron abrirnos poco a poco, cuestionarnos y hablar con sinceridad sobre nosotras mismas, nuestras experiencias y nuestros sentimientos. Y todo eso delante de un grupo de mujeres que no conocíamos de nada…

Y por supuesto no hay que olvidar a Sonia Terol, nuestra guru explosiva y llena de energía que nos enseñó cómo alinear cuerpo y estado de ánimo, bailar en seco sin cubata en la mano y reírnos desde lo más profundo de nuestro interior.

El arte de conocerte

Ahora es cuando podría empezar a contar sobre las lecciones que nos dieron, la esencia de lo que hemos aprendido e intentar verbalizar lo experimentado. Pero la verdad es que aquel sentimiento de conexión e intimidad con las mujeres que estuvieron presente, no es algo que se deje describir fácilmente, es algo que hay que sentirlo en persona.

Chicas, si algún día tenéis la oportunidad de ir a este evento, adelante. Creo que hablo por todas las participantes si os digo, que realmente valió la pena y hemos disfrutado un montón de esta experiencia. Podéis ir con una buena amiga (como lo hice yo), vuestra hermana, madre, o sola. Al final da igual porque compartiréis con todas las que están ahí.

Claudia, Sonia y Yessica son unas grandísimas mujeres y consiguen de verdad lo que prometen, hacerte salir cómo una mejor versión de ti misma…

Cómo ser feliz en 5 pasos

Ser feliz no es tan difícil como a veces pensamos y yo por mi parte estoy convencida, que cualquier persona puede aprenderlo. ¡Esto va en serio! Te enseñaré como…

1. Paso: ¿Quién soy?

Con la velocidad en la que corremos por nuestro día a día se nos suele olvidar lo más importante de todo: nosotros mismos.

¿A quién ves cuando te miras en el espejo? ¿Eres capaz de describirte a ti mismo? ¿Cómo le contarías a otra persona sobre ti? ¿Te caerías bien a ti mismo? ¿Cómo son tus condiciones de vida? ¿Tu trabajo? ¿Estás haciendo lo que quieres hacer o estás haciendo lo que tienes que hacer? ¿Tienes a una familia que te quiere? ¿Amigos que te importan? ¿Pareja? ¿Aficiones? ¿Te gusta reírte? ¿Por qué no lo haces con más frecuencia?

La conciencia y el reconocimiento de ti mismo y de las cosas que te rodean – nuestro primer paso hacia una vida más feliz.

2. Paso: ¿Dónde están los problemas?

Ahora que has reflejado un poco sobre quién eres y cómo te sientes y has pensado en lo que es importante para ti en tu entorno y en qué situación de vida te encuentras,  podemos pasar al siguiente paso:

La pregunta de las preguntas: ¿Qué es lo que inhibe tu felicidad?

¿Qué te impide comenzar el día con alegría? ¿Por qué no puedes reírte de corazón? ¿Hay algo que te molesta, te deprime o te da miedo? ¿O quizás estás demasiado ocupado para abrir los ojos y realizar lo bien que lo estás pasando?

¿Sabías que la mayoría de nuestros temores y preocupaciones no son reales? O digámoslo de otra manera: ¿Alguna vez te has dado cuenta de que la mayoría de TUS miedos y preocupaciones no son reales? Muchas veces nuestros miedos se relacionan con cosas en el futuro que nunca sucederán o hechos reales que ya no se pueden cambiar porque están en el pasado.

Así que si dejamos de lado todas esas preocupaciones “falsas” del futuro o pasado ¿QUÉ es lo que queda? El AHORA. Y si nos centramos en el AHORA, ¿QUÉ es lo que realmente te preocupa?

¿Lo tienes? Pues hazte otra pregunta más: ¿Esa preocupación tiene solución?

Permíteme simplificarlo un poco: ¿Los vaqueros no te cierran? ¿El teléfono está roto? ¿Eso realmente lo consideras un problema? Para alguno quizás lo es. Sin embargo, estos puntos se pueden resolver fácilmente.

¿Ya no disfrutas de tu trabajo o tu pareja te dificulta la vida? También son cosas que tienen solución. Incluso aunque estas decisiones serán más difíciles para nosotros que muchas otras, las decisiones nos darán las soluciones. Esperar a que algo cambie por sí solo, no.

Resumen: Ten en cuenta que hay muy poco en esta vida que valga la pena perder lo más bonito de nuestro rostro: la sonrisa.

3. Paso: Si se quiere, se puede.

“No puedo.” – Una frase que deberías eliminar por completo de tu vocabulario.

Puedes hacer de TODO, si realmente lo quieres. Es más, si llegas a decir que no puedes, es porque no quieres y la verdad es que te frenas a ti mismo.

El tercer paso en nuestro camino hacia la felicidad es entender (no digo leer y pasar, digo ENTENDER) que podemos cambiar muchas cosas en nuestras vidas si realmente queremos. Hay tanto, que está en nuestras manos – especialmente nuestra propia felicidad.

¿Hay algo en concreto que te agobia? ¡Sácalo de tu vida! ¿De qué tienes miedo? ¿Del cambio? ¿Las consecuencias? ¿Del fracaso?

Entonces aún no has superado el segundo paso de nuestro aprendizaje. Hemos dicho que NO íbamos a tener ni miedos ni preocupaciones que no eran reales y nos queríamos concentrar en el AHORA. Verás lo bien que se siente pensar de esa manera y SOLO concentrarse en las preocupaciones de hoy e intentar resolverlas, sabiendo que vas a poder hacerlo si realmente quieres.

4. paso: El AHORA, el AQUÍ, y el YO

“Erase una vez un pobre hombre que pasó toda su vida buscando un tesoro…” – así empieza un antiguo cuento chino, que termina con el hecho de que este hombre tenía que darse cuenta de que el tesoro que tanto buscaba siempre ha estado en una caja en la que se sentaba cada día para desayunar. Todo lo que tenía que hacer, era abrir la caja y mirar dentro y toda su vida hubiera sido diferente.

No es tan difícil leer entre líneas de esta historia. El tesoro que tanto buscamos, nuestra propia felicidad, no está sólo muy cerca, ¡estamos sentados en ella!

Nuestra vida es el regalo más grande que nos han dado y muchas veces ni nos damos cuenta. La malgastamos sin más y no dejamos de buscar algo diferente, algo mejor, algo más grande o moderno. El cuarto paso en nuestro camino hacia la felicidad es ser consciente de que tu vida es un regalo y tienes que disfrutar cada minuto de ella como si no hubiera mañana.  

¿Has notado hoy lo azul que es el cielo? ¿Disfrutaste de la ducha con todos tus sentidos? ¿Estuviste agradecido por la sonrisa de su hijo esta mañana? Basta ya de preocupaciones irreales, de miedos y del “qué dirían”.  ¿Qué más da?

Lo que realmente cuenta es el AHORA, el AQUÍ y el YO.

Sólo nosotros mismos somos capaces de hacernos felices y por lo general no es tan difícil como solemos pensar.

5. Paso: ¡No lo olvides!

El último es probablemente el paso más difícil de todos:

¡NO TE OLVIDES SER FELIZ!

No olvides levantarte por la mañana con una sonrisa.

No olvides quién eres, qué puedes hacer y quién te ama.

No olvide que los problemas rara vez son reales.

No olvides que sólo se vive una vez.

No olvides hacer lo que quieras más a menudo.

No olvides que puedes hacer y lograr lo que quieras.

No olvides que normalmente no es para tanto.

No olvides centrarte en el AHORA y AQUÍ.

No te olvides vivir.

No te olvides ser feliz

Cómo sabe la vida a partir de los 50…

Muchas mujeres seguramente han pensado alguna vez, que a partir de los 50 años has vivido y experimentado todo lo que hay que experimentar. Cuando digo todo, me refiero a que has sido niña, adolecente, esposa, amante, quizás divorciada, y algunas hasta ya son abuelas. La vida ya tiene otro sabor, lleno de experiencia y con un toque de sabiduría.

Muchas son felices y aprecian sus vidas. Pero también existen las que solo la aceptan y prefieren no pensarlo demasiado.

Otras mujeres evolucionan diferente y desean otra cosa, sienten que hay algo más que vivir y experimentar. Yo pertenezco a ese segundo grupo y me veo afortunada por ser así. Pero admíto que también implica problemas y sufrimiento.

Cuando notas que después de muchos años algo en tí ha cambiado, que el amor se ha ido y tienes a tu lado a alguien que quieres de corazón pero para tí es mas un amigo que una pareja, sufres. Tu sufres, el sufre y ambos saben que esto no tendrá un final feliz… Tu sientes que no puedes complacerlo y le haces daño. Cuando ya no puedes darle lo que el desea y espera de ti como esposa, el sufrimiento llega a un punto insoportable. En ese momento te armas de fuerzas y terminas esa relacion.

¿Soledad o libertad?

Actualmente vivo sola . En estos momentos  me siento como un pajaro cuando le abren las puertas de la jaula de oro en la que se encontraba. LIBERTAD! Ahora soy libre – libre como el viento… Hoy en día disfruto de lo fresco del aire que respiro , el cantar de los pajaros cuando corro en el bosque. El sonido del agua cuando paseo por el rio.

Siempre digo que a partir de los 50 nos lo podemos permitir todo. ¿Que tenemos ya que perder?

Vivír cada momento con plenitud, con gusto .

Eso sí, sin olvidar tu escencia, el quien eres.

Yo soy una mujer de familia , y desde que tengo uso de razon siempre permanecí en compañia. ¡Si ! Les confieso que siempre he pensado que necesitaba a alguién a mi lado y que no era fácil andar por la vida sola. Siempre he dicho: Como un perro sin dueño… Hoy pienso un poco distinto y he visto que es mejor estar sola que mal acompañada o infeliz.

De todas formas quiero dejar claro que no es mi intención cerrarme al amor.

Creo que cada uno de nosotros necesitamos de un gesto cariñoso, de una palabra bonita, alguien quien te coloque la mano en los hombros y te consuele cuando estés triste. Alguien quien se ría contigo cuando estés feliz. Alguien con quien COMPARTIR! Creo que para el inicio de una nueva etapa, el tiempo es el mejor amigo . Así que esperaré con paciencia…

Este verano disfruté de cada rayo de sol y trato de no pensar en lo que dejé atrás, trato de no presionar el futuro.  Intento concentrarme en el PRESENTE.

En ser feliz.