¡Abre los ojos que el sol no se puede tapar con un dedo!

– Por qué las mujeres deberíamos ser más realistas –

Cuando yo era niña, mi mamá a veces me decía que el sol no se podía tapar con un dedo. Si lo pienso bien, me lo decía mucho… En fin… De adolescente pensé que había entendido el significado de esa frase. Me consideraba una chica realista y con bastante cabeza.

De adulta me di cuenta de que la verdad era otra: No había entendido nada y estaba ciega.

Cómo todas.

¿Las mujeres idealizamos más?

En general se puede decir que cualquier ser humano ha idealizado algo o alguien alguna vez en su vida. Pero es verdad, qué las mujeres por diferentes razones tendemos a idealizar más que los hombres. ¿Por qué? ¿Y cual es el problema?

Pues iremos paso a paso…

¿Qué es idealizar?

¿Qué es idealizar? Básicamente consiste en engrandecer algo o a alguien más allá de sus características reales. Esto quiere decir que quien idealiza a otro sujeto le confiere un grado de perfección que, en realidad, no posee.

¿Por qué idealizamos?

La pregunta ¿por qué idealizamos? es fácil de responder.

A la hora de idealizar a una persona, lo que hacemos es cubrir nuestras propias necesidades con el sujeto y lo denominamos una especie de complemento perfecto. Aunque no soy muy fan de Sigmund Freud, he leído alguna vez una frase suya que encaja perfectamente en esta argumentación:

“el objeto (enamorado) es tratado como el propio yo del sujeto, que durante el enamoramiento traspasa al objeto una parte considerable de libido narcisista, donde se llega a evidenciar que el objeto sirve para substituir un ideal propio y no alcanzado del Yo”.

Ahí lo dejo.

El idealizar una persona al final nos hace sentir más completos, más felices y nos deja creer que el estar con esa persona tiene más sentido.

Y justo ahí está la razón principal, por qué las mujeres idealizamos más que los hombres (no todos/todas, pero si la mayoría). Por nuestra neurobiología, nuestra empatía y por parte también por nuestro aprendizaje sociocultural, nosotras le damos mucha más importancia al romanticismo. Deseamos más que una relación o convivencia sensata y en el fondo anhelamos encontrar a nuestra alma gemela, la persona que cumple con todo lo que siempre quisimos. ¿Por qué? Porque para nosotras todo va conectado.

¿Cuál es el problema? – La desilusión.

A la hora de darnos cuenta de que alguien no cumple con nuestras expectativas, la desilusión tanto como la frustración es enorme. Yo diría que es tan grande, que igual es bastante difícil de recuperarnos.  Por experiencia propia.

Para que esto no nos suceda, tenemos que aprender, ser más realistas, más objetivas, más racionales. La vida no es un cuento de hadas y las relaciones no son una canción de amor. Seamos sinceras: ¿Cuáles son las probabilidades de que la persona que tenemos delante es perfecta? ¿Qué nunca nos hará daño o qué jamás hará algo, que no nos convenga o nos guste?

La cosa no va de acusaciones ni negatividad.

Va de ser honesto con uno mismo, aunque a veces creo que es lo que más cuesta en este mundo.

¿Yo soy perfecta? ¿Acaso reúno todas esas cualidades que mi pareja siempre ha querido? ¿Si antes de conocerme, alguien le hubiese hacer dibujar a la mujer de sus sueños con toda su personalidad, hubiera salido yo, con todas mis imperfecciones? No lo sé, pero lo dudo mucho. En fin…

¿Entonces? No se puede tapar el sol con un dedo. Nos conviene más VIVIR en la realidad, DISFRUTAR del ahora, REÍR en vez de sufrir y SENTIR en vez de idealizar.