Mi verdadero hilo rojo

Hoy os traigo este maravilloso artículo de una de mis psicólogas favoritas: Marlen Ayala.

En algún momento de tu vida seguramente escuchaste la historia japonesa de “El hilo rojo”, ese supuesto hilo invisible que conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. Este se puede estirar, contraer o enredar, pero nunca romper. Y de esta manera encontraras a tu verdadero amor, ese amor que sueñas desde que eres niña, ese amor que imaginas que llegará para alegrarte todos tus días y al final serás feliz como todas aquellas princesas de los cuentos de hadas que leías. Y entonces vas por la vida ansiando encontrar eso tan anhelado, esperando que esta vez sí sea la persona definitiva, esa persona con la cual estas destinada a ser plenamente feliz.

¿Y si el hilo rojo no nos conecta con otra persona?

Pero ¿Qué sucede cuando pasa el tiempo y no llega esa persona especial? o ¿Qué pasa cuando terminas aceptando una relación mediocre, por aferrarte a encontrar ese amor ideal?, dentro de las historias, leyendas o cuentos, jamás nos dicen realmente como lidiar con la frustración, los miedos o las inseguridades que tendrás en la búsqueda de una pareja, la realidad es, que muchas veces buscamos a ese príncipe de cuentos, en un mundo real y es ahí, justamente, donde iniciamos la lucha constante de encontrar a tu otra mitad…

Pero que sucedería si en vez de querer encontrar lo que te falta en otra persona, para así, ser plena y feliz, mejor decides ver lo que si tienes y arrancarte ese supuesto hilo rojo de tajo, si realmente existe ese hilo, úsalo, pero úsalo para sanar con todo tu amor cada parte que este fracturada dentro de ti, para zurcir cada herida que fuiste teniendo en tu vida que te llevo a creer que alguien más podría darte la felicidad, tranquilidad y bienestar, que solo te toca a ti construir.

Recuerda que no importa tu historia o las decisiones que te llevaron a esta situación, porque realmente lo que importa es que quieras mejorar tu vida, que logres encontrar esa plenitud de la que tanto te hablan, que descubras que el verdadero amor esta en ti, en cada acción buena y sana que haces para ti misa, no te permitas seguir con cuentos o historias que pueden sonar muy bellas, pero que en realidad solo fomentan la idealización del ser amado, si tu quieres tener un buen compañero de vida tienes que trabajar desde adentro de ti, para saber realmente que quieres o no en una persona y así poder llenar vacíos o situaciones personales, que son las que te pueden llevar a una equivocada selección de pareja.

Mi verdadero hilo rojo

Y desde ahora, cada vez que visualices ese hilo rojo, no olvides pensar que con la única persona que te conecta, es contigo misma, porque tu eres un ser completo, capaz de forjar un presente y un futuro estable en todos los sentidos, un ser que ama, pero ahora desde el respeto a ti misma y de la conciencia de lo que ya no quieres en tu vida.

Por: Lic. en Psicología Marlen Ayala

Mabel Mujer Amada

¿Por qué le encanta a esta generación mostrar el culo en las redes sociales?

Una cosa que nunca va a dejar de llamarme la atención es la cantidad de mujeres (sobre todo jovencillas) que no para de subir fotos de sus escotes o sus cuerpos en bikini a las redes sociales. ¿Por qué les gusta tanto?

Hace unos días salí de fiesta por Madrid con unas chicas entre 21 y 25 años y al ver que sobre todo se preocupaban por sus móviles, las selfies que se hacían y los “me gusta” que obtenían, les pregunté el por qué.

¿Por qué parecían darle tanta importancia a lo de sacarse fotos para las redes?

¿Por qué el móvil parecía más importante e interesante que la gente que tenía a su alrededor? 

Y al ver sus perfiles de Instagram ¿Por qué subían tantas fotos semidesnudas?

Quiero dejar claro que no quería ni quiero despreciar ni ridiculizar a nadie. Mi única intención es reflexionar junt@s y compartir con vosotr@s diferentes opiniones al respecto.

Porque me gusta mi cuerpo

De primeras las chicas me contestaron todas lo mismo:

“Porque me gusta mi cuerpo”.

Yo les comenté que también me gustaba el mío. Y mucho. “Me miro en el espejo y me encanta lo que veo… Somos unos pibones y lo sabemos. Vale. Pero yo no subo fotos posando en bikini o selfies delante del espejo y ustedes sí. Con toda la sinceridad del mundo, ¿por qué?”

Una de las chicas me llegó a decir que ella quería que los demás apreciasen su cuerpo bonito, porque se lo curraba mucho en el gimnasio. Después de asentir con la cabeza y pensarlo unos segundos, llegué a la conclusión: “Entonces no lo haces por ti y porque te gusta tu cuerpo. Quieres gustarle a los demás, ¿no? Que te respeten por tu disciplina y admiren tu figura”.

“Yo por mi parte quiero demostrarle al mundo mis curvas y darle envidia a las chicas que en su momento me han llamado gordita…” decía otra.

Una chica me contestó: “Creo que nosotras vemos las modelos y las Instagramer posando semidesnudas y con sus cuerpazos y queremos demostrar que nosotras podemos estar igual de guapas y buenas. Es una tontería pero de algún modo competimos con ellas… ”.

Todas sus respuestas me llevaban a la misma conclusión…

Las redes sociales son dañinas para nuestras relaciones

Aparte de los celos y las inseguridades que causan las redes para nuestras relaciones de pareja, también son responsables para la falta de comunicación y empatía en nuestras amistades. Muchas veces estamos tan distraídos con las novedades de Facebook e Instagram en nuestros móviles, que se nos escapa el detalle de la anécdota que nos está contando la amiga que tenemos delante, su ceño fruncido, su timbre de voz, sus gestos. ¿Y por qué nos interesa tanto? Los psicólogos lo llaman “fear of missing out” – el miedo de perdernos algo.

Las redes sociales son adictivas

Las redes sociales son más adictivas que el alcohol o el tabaco. Eso es lo que dice la universidad de Chicago y visto lo visto, tiene toda la razón del mundo. La gente hoy en día se pierde tanta vida social, tantas conversaciones, impresiones e interacciones por no despegar la mirada del móvil.

Las redes sociales nos perjudican y no somos conscientes

Quiero ser muy explícita: Creo que muchas chicas jóvenes no son conscientes que algún día no van a querer que todos sus compañer@s de trabajo las vean con el culo al aire posando en la playa. Ni sus clientes, ni sus superiores. Igual que los chicos no van a querer que los vean marcando abdominales o paquete (porque mis palabras valen para ambos sexos).

Pero aún más inquietante me resulta que tanta gente no parece consciente lo que implica estar tan pendiente de las redes y lo que dice sobre nosotros mismos. Dependemos de las opiniones de los demás, de los “me gusta” y de la cantidad de seguidores. Queremos dar envidia, parecer guay, entrar en competencia con las modelos, parecer más guapos e interesantes.

¿Qué dice eso sobre nosotros y nuestra autoestima?

Aparentamos para gustar, nos exhibimos para gustar aún más

Lo normal sería lo siguiente: Nos sacamos fotos y las subimos a Instagram Facebook para que nuestros amigos (reales) vean lo que estamos haciendo y con quien. Las redes sociales se inventaron para compartir nuestras experiencias, nuestros pensamientos y nuestras fotos con la gente que nos conoce. Nos ahorramos el acto de estar enviándole foto por foto a nuestra madre, nuestra amiga, nuestro primo etcétera y lo subimos todo con un clic.  

Empieza a cambiar la cosa, si es más importante que la gente ahí afuera sepa que estamos en un sitio guay, que disfrutar del mismo sin estar pendiente del móvil.

Empieza a cambiar, si ponemos nuestro perfil en público para llegar a más y más personas y compartimos fotos sensuales en vez de solo enviársela a nuestra pareja. ¿Esa foto se la habrías enviado a tu tía? ¿No? ¿Ni tampoco eres modelo de ropa interior ni te pagan por hacerle publicidad a Women´s Secret? ¿Entonces por qué piensas que deberías mostrar tu cuerpo delante de todo el mundo? ¿De qué te sirve?

El resumen de todas las respuestas obtenidas lleva a una conclusión: mostrar el culo o el escote significa más “me gusta”, más admiradores y eso hace que las dueñas de dichos atributos se sientan mejores, más guapas, más seguras de ellas mismas. Las hace olvidar que la sensualidad forma parte de la intimidad. Pero eso también implica una falta importante de autoestima. No es algo que solo dice una bloguera cualquiera si no una cantidad de psicólogos y especialistas – voy a daros un ejemplo de muchos: Según el estudio de una universidad holandesa, aquellas personas que se realizaban más selfies y se presentaban más seguras y sensuales en sus redes sociales que los demás, poseían una autoestima más baja. Necesitaban la aprobación de otra gente para sentirse atractivas y deseables y en la mayoría de los casos se trataba de personas que se sentía muy sola y le tenía miedo al abandono. Curioso, ¿no?

Bueno chic@s, espero no haber hecho daño a nadie porque de verdad no era mi intención. Lo que pasa es que siento cierta responsabilidad y quiero ayudar a reflexionar, hacer entender lo que dicen los psicólogos y lo que implica este tipo de comportamiento. Al final sois vosotr@s mism@s que decidís como presentaros y cómo actuar. Pero quiero dejaros un mensajito final: Tenéis muchísimo más que una envoltura bonita y no os hace falta en absoluto que algún idiota comente la forma de vuestras nalgas…

Tengo 30 años y me encanta decirlo….

“En breve dejaras de ser joven” o “Lo divertido ya se acabó…” frases, que he escuchado más de una vez estos últimos meses. ¿Treinta y sin anillo en el dedo? ¿Treinta y sin saber dónde pasarás los próximos diez años? TREINTA. TREINTA. TREINTA. Una cifra que parece marcar la gran diferencia para tantas mujeres y que muchas temen cumplir como si implicase el final de su juventud. Algunas ya querían estar casadas y con hijos. Otras se imaginaron en un puestazo y siguen de becaria.

TREINTA. Uff… ¡y yo con estos pelos!

Psst… os contaré un secreto: No es para tanto. La verdad es que cumplir los treinta es lo más.

Tengo 30 años y me encanta decirlo. ¿Por qué?

Somos más sesssssssi qué nunca

Un chico una vez me dijo: “Qué edad más peligrosa” – me quedé un poco en blanco y le pregunté a qué se refería. “Pues las mujeres que rondan los treinta tienen un abanico que no veas. Son poderosas y vuelven locos a los hombres de 20 a 50…”. Me pareció uno de los piropos más gracioso y simpáticos que había escuchado nunca. Y lo mejor: ese hombre tenía toda la razón del mundo.  A los 30 hemos dejado de ser niñas pero aun no somos señoras. Somos atractivas, seguras y si nos da la gana, nos comemos el mundo entero…

No more drama

Hace unos días lo estuve hablando con una amiga que conozco desde hace muchísimos años. A los treinta todo parece más fácil, ¿no? Le damos menos importancia a las tonterías, ya no nos enfadamos con tanta facilidad y sobre todo: nos damos cuenta que muchas veces tampoco es para tanto.

¡Qué alivio!

Nos podemos permitir gustazos

Cuando recuerdo los tiempos de estudiante, admito que me la he pasado bien. Si. Pero seamos sinceras: ahora que trabajamos, nos podemos permitir cosas, que en su momento no podíamos. El bolso que tanto nos gusta, una escapadita con amigos y/o tu pareja o simplemente salir a cenar y de copas el fin de semana sin preocuparse por el examen el lunes. Estamos más libres a hacer que nos plazca y darnos esos gustazos que marcan la diferencia.

Somos conscientes

A los treinta años nos cuidamos, respetamos y queremos más que nunca. Somos conscientes de lo que tenemos y de lo que somos. ¡Y eso se nota!

Todos los “peros” y los “es que…” no valen la pena ni siquiera escucharlos, chicas. No hay presión ni hay obligación para nada.

El único deber que tenemos con este mundo, es ser buena con nosotras y los demás y nunca olvidarnos de ser feliz…

Así que si te toca cumplir los treinta años o ya los has cumplido, ¡disfrútalo!  Cómo todas las edades, hay que vivirla con ganas y a sabiendas que es una etapa maravillosa…

¿Se te ocurren más razones?  ¡Compártelas en un comentario!

Porque compartir es vivir…

¡Primero Yo! – La relación tóxica

Porque las relaciones tóxicas hieren en vez de curar, suprimen en vez de darte alas y te hacen llorar en vez de sonreir…

… Hoy comparto con vosotras la historia de mi amiga Belén. Una mujer que ha estado atrapada en una relación durante mucho tiempo…

Había regresado del sur hace unas horas, traía dos maletas; una de ropa y la otra llena de heridas en el alma, golpes en el corazón y maltratos de distintas maneras. Quería tirar la maleta al vacío y dejar que se hunda en lo más profundo del océano; ya no podía con tanta carga.

Tenía 10 kilos menos, la cara demacrada, se notaban mis huesos, todo lo que comía lo quería devolver, en algunas ocasiones me salía sangre de las encías. Juraría que me estaba muriendo lentamente. Dejé de ver a mis amigas, ya no me vestía como antes, no sonreía y la luz de mis ojos cada vez se opacaba más.

Aposté una y otra vez por mi relación por más que yo sabía la verdad, yo amé, yo me entregué, yo dejé todo por mi relación; aun sabiendo que me estaba hundiendo sola, aun sabiendo el huracán que se venía me quedaba ahí siempre contigo. ¿Qué pasó? ¿En qué momento el hilo de respeto, amor y confianza se rompió?

Estaba en la misma mierda, donde no existe paz, no hay luz, no puedes ni reír porque más puede la tristeza que la alegría, no creía poder salir de ahí, ya había tirado la toalla y me rendí, no me importaba nada, los días pasaban, la vida se me iba en cada amanecer y mi vida la robaste en un segundo; ya no existía ni para ti ni para mí.

Vinieron los golpes, las tapadas de moretones con mi sweater, nadie se daría cuenta de lo que estaba pasando, nadie al mirarme se daba cuenta que pedía a gritos que me ayuden, nadie sabía la pesadilla que vivía.

La última vez que nos vimos no sabías que te dejaría, la última noche que pasamos, el último beso, los últimos buenos días y el último hasta pronto; con todo el dolor que sentía yo me despedía de ti para siempre porque entendí que vine a ser feliz.

Fue un hasta nunca, un vuela alto y se feliz, ya sabía lo que se venía  por mi lado; noches, mañanas, días eternos pero lo logré. Ahora estoy más fuerte que nunca, he vuelto a sonreír, mis ojos volvieron a brillar, traigo muchas ganas de vivir el día a día, con buenas energías y una vez más preparada para lo que venga.

Me caí y me levanté, me volveré a caer muchas veces más pero ya sé por dónde caminar; ya sé por dónde ir y ahora sólo prometo no volver a callar algo así, prometo decir lo que siento y pienso, prometo amarme y respetarme, prometo disfrutar mis días y reír a carcajadas pero lo más importante prometo ser feliz.

                                                                                                                                                   BELUGENSO

Si queréis ver más de esta maravillosa mujer que dió el paso a compartir sus sentimientos con nosotras, echádle un vistazo a su perfil de Instagram.

¿Te ha gustado? También puedes leer mi artículo sobre el por qué el amor no duele.

¿El amor duele?

¿Cuántas veces hemos escuchado a alguien decir que el amor duele? Pero, ¿alguna vez nos hemos detenido a pensar seriamente sobre el significado de estas palabras?

“Lo que pasa es que no sabes lo que se siente eso… Si realmente estás enamorada, el amor duele” – Eso fue lo qué me dijo una amiga hace varios años. ¿Tenía razón?

Si te duele, no es amor.

Hoy, después de mucho tiempo y enriquecida por alguna que otra experiencia, puedo y quiero responderles a esa amiga y a todas las personas que asocian el amor con el dolor y con el drama. Gente, que utiliza frases como “El amor y el odio van de la mano” o “El amor es cuando no puedes vivir sin el otro” y lo garabatean en paredes o lo sueltan al mundo a través de Facebook o Twitter.

A esos supuestos románticos: ¿Habéis reflexionado alguna vez sobre lo que estáis diciendo? ¿Cuántas chicas jóvenes ahí afuera se lo creen de verdad y consideran normal el acoso, los malos tratos, la humillación y aceptan que le hagan de todo? ¿Cuántas mujeres (y sí, también algunos hombres) aceptan el sufrimiento porque al final forma parte del amor?

A todas esas chicas:

El amor NO significa renunciar por alguien a todo lo que te importa. El amor NO significa despertarse por la mañana con los ojos hinchados porque has llorado toda la noche. El amor NO significa que tengas que aceptar que te traten mal o te ignoren. El amor NO significa que siempre debemos tener miedo de perderlo. El amor NO significa sufrir sin sentido. El amor NO significa hacer de la otra persona el centro absoluto de tu vida o no ser capaz de vivir sin él. OBVIAMENTE podemos vivir el uno sin el otro. ¡Hemos venido al mundo solos!

El punto clave es, si esta otra persona enriquece nuestras vidas, la embellece, nos da algo que no tendríamos sin él. Amor significa algo bonito, calor humano, seguridad, confianza, diversión, alegría, compartir los momentos más bonitos con esa persona… Y lo más importante: El amor va de la mano con el amor propio y no con el odio.

Si te duele, entonces no es amor….