Siempre que estés mal…

Siempre que estés triste, enfadada o simplemente desanimada, recuerda que estos sentimientos son algo pasajero. Tienes tanto por delante, tanto por vivir, experimentar, sentir.

Y serás feliz. Porque te lo mereces.

¿Cuántas veces?

¿Cuántas veces olvidamos lo que realmente cuenta?

¿Cuántas veces permitimos que las circunstancias o las actitudes de los demás influyan en nuestro estado de ánimo?

¿Cuántas veces nos dejamos nublar la vista?

¿Cuántas veces se nos escapa lo que tenemos por concentrarnos en lo que no?

Eres merecedora

Te mereces el disfrute de cada rayo de sol que entra por tu ventana por las mañanas.

Te mereces esa sensación en el pecho cuando sales y tomas una bocanada de aire fresco.

Te mereces ese viaje, ese capricho, ese postre.

Te mereces bailar, cantar, reír y chillar hasta que te falle la voz.

Siempre que estés mal…

… recuerda que te mereces ser feliz.