¿Todos somos un poco bisexuales?

¿Cuánto sabemos sobre nuestra propia sexualidad? ¿Qué determina si somos bisexuales o no? ¿Y qué tan importantes son estas preguntas para nuestras vidas? Hace unos días he publicado en mi Blog alemán un artículo de un joven de Berlín hablando sobre su propia sexualidad y su inseguridad al respecto.

No tengo por qué decidirme

“Desde mi pubertad me preguntaba si me gustan las mujeres o los hombres. Hasta el día de hoy, no puedo responder a esa pregunta con claridad. La buena noticia es que no por qué decidirme. Puedo ser bisexual.

Hasta ahora sólo he hablado con mi mejor amigo sobre este conflicto interno. No sé si es por vergüenza o no. No hablo mucho de mi sexualidad. Pero el hecho de que pueda ser bi me llevó a investigar sobre este tema. Quería saber qué es lo que había detrás del término “bisexualidad”. En principio, todo ser humano tiene una disposición bisexual. Al menos es lo que decía Sigmund Freud. Según su investigación científica, todos nacemos con tendencias heterosexuales y homosexuales. Después de una fase de bisexualidad, solemos elegir el mismo sexo o el sexo opuesto. CUANDO se decide lo que te gusta, no está muy claro…

El  hecho de sentirse atraído por  hombres y mujeres no significa encontrar a ambos sexos interesantes de la misma manera. Se puede tener preferencias. Para la bisexualidad, las fantasías eróticas del mismo o diferente sexo son suficientes. Esto significa que una mujer puede llamarse bi si vive en una relación con un hombre y ocasionalmente piensa en tener sexo con otra mujer. Del mismo modo, el hombre supuestamente heterosexual que a veces piensa en acostarse con otro hombre. Lo mismo se aplica a las personas homosexuales.

Nunca he tenido una relación seria con un hombre. Y me cuesta mucho imaginarlo. Aun así, tengo fantasías eróticas con chicos y a veces las vivo. ¿Cómo se supone que debo llamarme? Según Freud, la respuesta siempre está en el ojo del observador. En última instancia, depende de cómo se vea cada uno a sí mismo y de lo que decida hacer.”

La ciencia no miente

Aparte del ejemplo que dio mi amiguito, me gustaría dar algún ejemplo más que la heterosexualidad o también la homosexualidad rígida no existen. Investigadores de la Universidad de Cornell han examinado la dilatación de la pupila de voluntarios como indicador de excitación sexual mientras que veían imágenes pornográficas. El resultado fue que ambos sexos se excitaban más con imágenes de su sexo “preferido” pero al final ciencia no miente. Sus pupilas revelaron excitación también al ver escenas homosexuales/heterosexuales.

Sobre todo a los hombres heterosexuales se les hace difícil admitir la atracción por el mismo sexo, lo que tiene que ver con las ideas de masculinidad propagadas por nuestra sociedad durante décadas. Mujeres parecen ser un poco más abiertas al respecto…

¿A partir de cuándo soy bisexual?

Pues partiendo de la base que todos sentimos cierta atracción por ambos sexos, la pregunta es ¿cómo definimos bisexualidad? o mejor dicho ¿cómo definimos el ser bisexual? ¿Tiene que ser una sexualidad real es decir experimentada? ¿Vale con una simple fantasía?

La sexualidad como tal es un conjunto de actividades y comportamientos relacionados con el placer sexual. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la sexualidad humana abarca tanto las relaciones sexuales (el coito) como el erotismo, la intimidad y el placer. La sexualidad es experimentada y expresada a través de pensamientos, acciones, deseos y también fantasías. Así que al fantasear con el mismo sexo, al menos podríamos decir tener tendencias bisexuales.

En fin. Cómo lo vemos cada uno y como nos queremos definir o no, al final da un poco igual. Lo importante es ser liberales, conscientes y disfrutar de lo que nos guste…